Desde marzo de 2023, Fráncfort ha ido reduciendo de forma progresiva su papel como principal tenedor de deuda pública española.
Actualmente conserva 315.664 millones de euros en bonos del Estado, lejos del máximo de 413.574 millones alcanzado en 2022 gracias al programa extraordinario de compras lanzado durante la crisis sanitaria (PEPP), que movilizó hasta 750.000 millones de euros para sostener a las economías del euro.
Como resultado, el BCE ha reducido su peso en la deuda española del 33% al 21%. Pese a ello, el Gobierno no muestra preocupación y confía en compensar esta menor presencia con una mayor participación de inversores institucionales, especialmente bancos centrales de Asia, Oriente Medio y los países nórdicos.
Solo en el último año, la institución ha recortado su cartera en más de 40.000 millones de euros. Si mantiene el ritmo de 2024, podría intensificar las desinversiones tras el verano, coincidiendo con importantes vencimientos de bonos.
En paralelo, la banca gana protagonismo como financiador del Tesoro. Las entidades españolas acumulan ya 226.440 millones de euros en deuda pública, una cifra récord que las sitúa a menos de 90.000 millones del volumen que aún conserva el BCE. Con ello, concentran cerca del 15% del total de la deuda española
