En el primer trimestre de 2026, la tasa de esfuerzo hipotecario alcanzó algo más del 36% de los ingresos netos familiares, superando el umbral de referencia que fija el Banco de España, situado entre el 35% y el 40% del endeudamiento total.
Según la Asociación Hipotecaria Española (AHE), es el nivel más elevado desde 2023. Aunque todavía está lejos de los cerca del 50% registrados antes del estallido de la burbuja inmobiliaria, la tendencia al alza refleja el fuerte encarecimiento de la vivienda, la pérdida de poder adquisitivo y la escasez de oferta. El importe medio de las hipotecas ya alcanza un récord de 180.785 euros.
A esta presión se suma el repunte del euríbor, que cerrará septiembre en torno al 3,22%, su nivel más alto desde junio de 2024. Para muchos hogares, la revisión de la hipoteca supondrá un aumento de unos 69 euros mensuales, o 828 euros al año.
La combinación de precios inmobiliarios disparados y salarios que crecen a menor ritmo está frenando el acceso a la vivienda. De hecho, la firma de nuevas hipotecas registró en julio su mayor caída en dos años y la banca ya anticipa una desaceleración del mercado.
Ante esta situación, el Gobierno aprobará un nuevo decreto de vivienda que incluirá la prórroga de la suspensión de desahucios para personas vulnerables hasta 2028, restricciones al alquiler temporal e incentivos fiscales. Sin embargo, diversos expertos reclaman reformas estructurales y más oferta de vivienda, advirtiendo de que las medidas urgentes difícilmente resolverán un problema de fondo

