En su último informe, la institución considera que la inversión residencial será clave para la evolución de la economía en los próximos años. Recuerda que la construcción de viviendas no ha crecido al ritmo de la demanda, impulsada por el aumento de hogares, lo que ha contribuido al fuerte encarecimiento de los precios.
El organismo prevé que la inversión en vivienda aumente gradualmente y señala que una mayor actividad promotora, tanto pública como privada, podría acelerar ese crecimiento si se incrementa la construcción.
No obstante, advierte de varios obstáculos que siguen frenando la oferta, entre ellos el encarecimiento de los costes, la escasez de mano de obra y las dificultades de acceso a la red eléctrica para nuevas promociones.
Mientras tanto, el Banco de España anticipa que los precios de la vivienda continuarán subiendo por encima de la inflación y de los salarios durante los próximos años, prolongando las tensiones en el mercado inmobiliario.
