El producto de temporada, la técnica y el respeto por las recetas clásicas articulan una propuesta que combina tradición y mirada contemporánea.
El restaurante ocupa el antiguo salón de lectura del palacete de Santo Mauro, un espacio de atmósfera íntima y elegancia histórica en el que la cocina evoluciona al ritmo de las estaciones.
Productos para compartir
La experiencia comienza con ostras al natural o a la brasa, caviar Imperial o Beluga con blinis y crema agria, profiteroles con caviar y cecina de wagyu.
La selección incorpora también clásicos como el jamón ibérico de bellota 5J, el pan con tomate y picos, la anchoa 00, el gravlax de salmón al eneldo y las croquetas de cecina y gamba roja de Palamós.
Entrantes con sabor otoñal
Entre los entrantes figuran la ensaladilla de buey de mar y caviar, el bogavante en tempura con salsa gribiche, la tarta de verduras con crema agria y los raviolis de parmesano y caviar.
La temporada queda especialmente reflejada en la ensalada de perdiz y níscalos en escabeche, que reúne algunos de los aromas más característicos del otoño.
Pescados y carnes
La oferta de pescados incluye gallo San Pedro con mantequilla de tomillo y limón y menestra de temporada, lubina en salsa verde con gamba roja, chipirones en su tinta con arroz pilaf y rape a la romana con caviar, mayonesa y ensalada.
En las carnes destacan el bourguignon de jabalí y el pato azulón a la naranja. Se suman dos clásicos de la casa: solomillo a la pimienta con patatas fritas y chuletas de cordero en milanesa.
Postres clásicos
La carta termina con torrija y helado de caramelo salado, hojaldre de manzana con helado de leche merengada, flan de huevo con chantilly y chocolate Concordia Santo Mauro, además de una selección de quesos.
La nueva propuesta reafirma la identidad de La Biblioteca: una cocina de producto en la que la temporalidad y la técnica conviven con los grandes clásicos en el marco histórico de Santo Mauro.


