La elevada concentración de la producción durante las horas centrales del día presiona a la baja el precio de la electricidad en esos periodos y reduce los ingresos de los activos más expuestos al mercado mayorista. España incorporó durante 2025 cerca de 10 GW de nueva potencia eólica y solar fotovoltaica, mientras que la producción renovable, incluido el autoconsumo, representó el 56,6 % del total. Este avance consolida el peso de las energías renovables en el sistema eléctrico, pero también incrementa la necesidad de disponer de almacenamiento, flexibilidad y una demanda capaz de absorber la producción en las horas de mayor generación.
Durante los últimos años, el desarrollo del sector estuvo favorecido por los incentivos públicos, unas condiciones financieras más favorables y la posibilidad de cerrar contratos de compraventa de energía a largo plazo, conocidos como PPA. Estos acuerdos proporcionaban estabilidad a los ingresos y facilitaban la obtención de financiación para construir y poner en funcionamiento las instalaciones.
Sin embargo, el aumento simultáneo de la producción solar en las horas centrales del día ha reducido el valor de la electricidad generada en esos momentos. Ante esta situación, algunos compradores muestran una mayor cautela a la hora de comprometerse mediante contratos a largo plazo y prefieren mantener cierta exposición al precio del mercado.
El deterioro afecta principalmente a dos tipos de negocios. Por un lado, se encuentran las plantas que operan directamente en el mercado mayorista, conocidas como instalaciones merchant, porque no disponen de un PPA o porque el contrato ha vencido. La caída del precio durante las horas de producción puede reducir considerablemente sus ingresos y dificultar el cumplimiento de las obligaciones asumidas frente a las entidades financiadoras.
Por otro lado, están las empresas dedicadas al desarrollo de proyectos fotovoltaicos hasta alcanzar la fase Ready to Build, momento en el que el activo dispone de los permisos necesarios para iniciar su construcción. El valor de estas carteras depende de que exista un inversor dispuesto a adquirirlas, financiar su construcción y asumir unas determinadas expectativas de rentabilidad.
Cuando esas expectativas se reducen, los proyectos pierden atractivo y las compañías promotoras pueden encontrarse con inversiones ya realizadas en terrenos, permisos, estudios técnicos y conexiones a la red que resultan difíciles de recuperar.
Este escenario puede obligar a revisar los project finance concedidos para la construcción de plantas, renegociar calendarios de amortización, incorporar capital adicional o replantear por completo el modelo operativo. En los casos más comprometidos, será necesario recurrir a una reestructuración preventiva para evitar que la falta de liquidez termine convirtiéndose en una situación de insolvencia irreversible.
Una de las principales soluciones pasa por incorporar sistemas de almacenamiento que permitan acumular parte de la electricidad producida durante las horas solares y trasladar su venta a otros momentos del día, cuando la generación es menor y el precio puede ser más elevado. El despliegue de estas tecnologías ya ha comenzado a recibir un mayor apoyo institucional. El programa estatal de ayudas al almacenamiento energético adjudicó 818 millones de euros a 126 proyectos, que incorporarán 2,2 GW de potencia y 9,4 GWh de capacidad adicional. A pesar de este avance, la instalación de baterías exige nuevas inversiones, permisos, financiación y tiempo de ejecución.
La otra vía consiste en elevar la demanda eléctrica durante las horas de mayor producción. Los centros de datos aparecen con frecuencia como potenciales grandes consumidores, aunque su desarrollo requiere inversiones multimillonarias, acceso a potencia, infraestructuras de red y largos procedimientos de planificación y autorización.
Para Abencys, las empresas expuestas deben anticiparse y revisar cuanto antes sus previsiones de generación, precios, costes financieros y vencimientos. La firma considera que esperar a un incumplimiento de la deuda limita las alternativas y debilita la posición negociadora frente a bancos, inversores y otros acreedores. “No todas las compañías fotovoltaicas están en dificultades, pero aquellas cuyo plan de negocio dependía de precios elevados, ventas de proyectos o financiación abundante deben actualizar sus escenarios. Cuanto antes se reconozca el problema, mayores serán las posibilidades de refinanciar, incorporar almacenamiento, atraer un socio o articular una reestructuración que preserve el valor de los activos”.
