El interrogatorio, ha dejado entrever la posible existencia de una red de tráfico de influencias en los patrocinios vinculada a la cátedra de Transformación Social Competitiva que Gómez codirigía en la Universidad Complutense de Madrid (UCM). En ese contexto, Torres ha admitido que Numintec sólo patrocinó una cátedra extraordinaria, la de Begoña Gómez. Además, fue la única empresa que patrocinó la cátedra mediante una adenda específica al convenio original.
Además, ha reconocido que fue él mismo quien sugirió que Pimec colaborase posteriormente con otra adenda vinculada al proyecto, produciéndose esa colaboración poco después de la de Numintec.
Esta secuencia resulta relevante para las acusaciones. Según la información de la que disponía el juez, las adendas de Conpymes, Numintec y Pimec se firmaron entre 2021 y 2022, y al menos dos de ellas llevan la firma de Torres. La cátedra había nacido de un acuerdo entre la UCM y las empresas Reale Seguros y La Caixa, y cualquier entidad que quisiera sumarse al proyecto debía suscribir una adenda al contrato original.
Torres ha reconocido también que existían reuniones frecuentes con Begoña Gómez y encuentros relacionados con la cátedra a los que acudían Begoña Gómez, Cristina Álvarez —asesora de Gómez en el Palacio de la Moncloa— y Blanca de Juan, coordinadora de la cátedra, además de él mismo.
Han emergido, además, contradicciones que las acusaciones considerarán significativas. Torres ha declarado que a finales de 2021 no recordaba haber hablado del software desarrollado en el marco de la cátedra, pero en el acta de la comisión mixta de enero de 2022 ya aparece la empresa Conpymes como entidad vinculada al interés de la plataforma. Ante esa disimilitud entre lo declarado y los documentos existentes, el empresario no ha sabido dar una explicación coherente.
Ha confirmado, asimismo, que siempre entendió que el software desarrollado era para uso de la Universidad Complutense, sin que haya podido aclarar qué ocurrió con los 6.000 euros vinculados a las becas.
Respecto al papel de Cristina Álvarez, Torres ha intentado descargar sobre ella toda la responsabilidad operativa, insistiendo en que su función era «exclusivamente de seguridad y control de periodistas». Sin embargo, ha reconocido la presencia de Álvarez en distintos actos relacionados con compañías y entidades en las que él participaba, lo que contradice esa caracterización.
