Moreno Pavón ha arrancado su comparecencia asegurando que el 99,4% de los pagos, en concepto de reembolsos por los gastos del partido, se realizaban a través de transferencia bancaria, de acuerdo con las políticas fijadas, a nivel interno, en la sede de Ferraz. Unas reglas que ya, en el año 2020, «limitamos a importes inferiores a los 1.000 euros», ha remarcado el ex tesorero.
El resto, sí se atendían, por lo tanto, con cargo a la caja en la que se gestionaba el dinero en metálico que, «con independencia del sistema» que se utilizase para abonarlos, solo compensaba «gastos previamente anticipados que tenían una categoría determinada»: de viajes (combustible, peajes, transportes o alojamiento), de representación (como las invitaciones de restauración) o de actividad (que eran los más relacionados con el desempeño del cargo). A preguntas de la acusación popular que ejerce el abogado del PP, Alberto Durán, el testigo ha asegurado que se revisaba, además de la naturaleza de los gastos, que los importes fueran «razonables» o, de lo contrario, «se preguntaba» el motivo.
«Había un procedimiento», ha insistido Moreno. «Los titulares de los departamentos aprobaban ese gasto, un segundo control era la hoja de liquidación donde se detallaba los conceptos, en tercer lugar había que adjuntar los justificantes, es decir, los recibos y en último lugar, también había una autorización de Administración que, en ocasiones, y dependiendo de las cantidades» debían recibir el visto bueno de la Gerencia.
No así en el caso del «señor Ábalos» que, de acuerdo con el ex tesorero «se autorizaba y autorizaba los gastos que se imputaban a la Secretaría de Organización» que el encabezaba; cuando aquellas hojas de liquidación llegaban a sus manos, «lo que hacía era revisarlas», ha asegurado Moreno Pavón. Quien a preguntas de la acusación popular ha insistido si recibía dinero del Partido Socialista era porque había «justificado anteriormente un gasto», al igual que sucedía en el caso de su ex asesor Koldo.
Si bien es cierto que Ábalos «era ministro», también «seguía siendo secretario de Organización» y, por lo tanto, «era el más actividad de toda la Ejecutiva Federal», ha apostillado Moreno Pavón antes de negar, radicalmente, que en el PSOE entregara «chistorras» a Koldo. Cabe recordar que la Unidad Central Operativa (UCO) identificó el término «chistorras», en varias conversaciones extraídas de los dispositivos incautados al ex asesor de Ábalos, que los agentes relacionaron como una forma en clave de referirse a los billetes de 500 euros.
El testigo se ha apresurado a negarlo: «La caja del Partido Socialista, la única caja del PSOE, estaba dotada de los ingresos procedentes de sus cuentas. Yo solicitaba a la entidad bancaria esa dotación de efectivo, el banco enviaba a una empresa de seguridad con el dinero al PSOE. En esas monedas nunca pedimos billetes de 500, 200 y 100 euros. Por tanto, no existen esos billetes que se hayan dado por parte del Partido Socialista. Eso no es posible».
Moreno ha tenido momentos de tensión durante su declaración como testigo en el Tribunal Supremo cuando la abogada de Koldo García le ha enseñado las hojas de gasto que presentaba el que fuera asesor ministerial de José Luis Ábalos.
Moreno desconocía estas hojas que el PSOE firmó entregándole sobres de dinero a Koldo. Su mujer Patricia Uriz e incluso su hermano Ioseba García iban a recoger dinero a la sede de los socialistas en la calle Ferraz.
A renglón seguido y a preguntas de las defensas, ya que la acusación popular renunciaba minutos antes al interrogatorio de la testigo, Celia Rodríguez, la secretaria de Ferraz que se encargaba de recoger el dinero en efectivo correspondiente a los pagos de gastos -siempre y en todo caso autorizados por Ábalos-, los introducía en sobres, por las cantidades aprobadas, y se los entregaba a Koldo García, procedentes de dos orígenes: o bien gastos del entonces también ministro de Transportes, José Luis Ábalos o bien los relativos a la Secretaría de Organización, dentro de la que se integraba el propio asesor.
Lo habitual era que el metálico lo recogiese Koldo, si estaba en Ferraz, aunque en ocasiones «mandaban a alguien a recogerlo», ha declarado Celia. «Enviaban a algún mensajero o algún chófer», aunque a veces se acercaba Patricia Úriz», la ex mujer de Koldo, ha indicado la testigo.
