Ubicado en la Plaza de Cánovas del Castillo, frente a la fuente de Neptuno, el restaurante continúa construyendo su particular interpretación del bistró: una cocina reconocible, apetecible y sin artificios que combina referencias francesas con producto y sabores profundamente ligados a Madrid.
Desde su apertura, Chez Madrid ha hecho de los clásicos su principal seña de identidad. Aquí conviven el espíritu de un elegante bistró francés y la familiaridad de una barra madrileña, tanto en la cocina como en una manera de entender el restaurante que invita a alargar la sobremesa y volver una y otra vez.
Ahora, con la llegada del otoño, su carta se amplía con nuevos platos que mantienen esa filosofía y ponen el foco en el producto de temporada, las recetas reconocibles y elaboraciones con un punto nostálgico reinterpretadas desde el universo Chez Madrid. Entre los nuevos bocados aparece la tostadita de steak tartar y foie micuit (7,50 €), una combinación intensa y delicada pensada para comenzar compartiendo. También llega el sándwich de sopa de cebolla (13,50 €), una particular vuelta de tuerca a uno de los grandes emblemas de la cocina francesa, llevado al terreno informal y desenfadado que caracteriza al restaurante.
El producto de temporada cobra protagonismo en el carpaccio de higos de Aranjuez, stracciatella y anchoas (18,50 €), donde el dulzor de la fruta encuentra el contrapunto salino de la anchoa y la cremosidad de la stracciatella.
La propuesta continúa con las romanitas de cigala y salsa cóctel (22 €), un guiño a esos platos clásicos que forman parte del imaginario gastronómico de siempre, y culmina con el hojaldre de solomillo y foie gras a la plancha (26,50 €), una elaboración de sabores profundos y envolventes especialmente pensada para los meses más fríos.
Las nuevas sugerencias conviven con algunos de los platos que ya se han convertido en señas de identidad de Chez Madrid. Desde su omelette de patatas preparada al momento o el croissant de ensalada de cangrejo y salsa rosa, hasta los mejillones Chez Madrid con patatas fritas crujientes, el lenguado a la meunière o sus carnes a la parrilla. Una propuesta que recupera el placer de comer platos reconocibles y bien ejecutados y que encuentra en la temporalidad una manera natural de seguir evolucionando sin perder su esencia.
Chez Madrid mantiene, además, esa vocación de restaurante para cualquier momento del día. Su ubicación privilegiada frente a Neptuno y su atmósfera cálida permiten pasar de una comida informal a una cena íntima a la luz de las velas, convirtiéndolo en uno de esos lugares que cambian de ritmo según avanza el día. El espacio, diseñado por Proyecto Singular, acompaña esta filosofía. Una barra y mesas altas dan la bienvenida antes de llegar a un pequeño salón presidido por un gran ventanal con vistas a Neptuno. Materiales cálidos, iluminación tenue y referencias a los bistrós franceses y a los bares madrileños de los años 60 construyen una atmósfera elegante pero relajada, que se completa con su terraza exterior.
Nuevas sugerencias
Tostadita de steak tartar y foie micuit — 7,50 €
Sándwich de sopa de cebolla — 13,50 €
Carpaccio de higos de Aranjuez, stracciatella y anchoas — 18,50 €
Romanitas de cigala y salsa cóctel — 22,00 €
Hojaldre de solomillo y foie gras a la plancha — 26,50 €

