El organismo ha dado la razón al operador privado al estimar parcialmente su denuncia para utilizar las instalaciones de mantenimiento pesado de Renfe en La Sagra (Toledo) para el desmontaje y montaje de sus ‘bogies’.
En una resolución fechada el pasado 31 de julio, Competencia concluye que la compañía pública dejó a Iryo sin acceso a sus instalaciones de mantenimiento pesado después de más de 18 meses de negociaciones, sin aportar una «justificación objetiva suficiente» y cuando apenas faltaban dos semanas para el inicio de las operaciones. Según la CNMC, esta decisión se produjo, además, sin que Renfe Mantenimiento siguiera los procedimientos previstos para coordinar y priorizar las solicitudes incompatibles de los distintos operadores.
El regulador resuelve que esta retirada de la oferta por parte de Renfe dejó a Iryo «sin alternativas viables para ejecutar a tiempo» el mantenimiento pesado de sus trenes, «con el consiguiente riesgo de inmovilización» de los mismos y considera que dicha inmovilización le «impediría cumplir» con sus compromisos de reserva de capacidad con el administrador de las infraestructuras e «impactaría en la pluralidad de la oferta de servicios de transporte disponible» para los usuarios.
La obligación establecida por la CNMC queda limitada a los 19 trenes que fueron objeto de las negociaciones entre las compañías. Asimismo, el organismo no obliga a Renfe Mantenimiento a prestar el servicio de mantenimiento de los bogies en el taller de Valladolid, al considerar acreditado que Iryo dispone de alternativas para realizar esas operaciones. De este modo, la resolución circunscribe la obligación de acceso a las instalaciones de La Sagra y a las operaciones concretas de desmontaje y montaje de los bogies de los trenes incluidos en las negociaciones.
La CNMC tampoco estima la pretensión de Iryo de que Renfe Mantenimiento facilite el acceso a sus instalaciones para que el operador pueda ejecutar en régimen de autoprestación todas las operaciones asociadas a la intervención denominada «R2». En este punto, el organismo considera que la solicitud no puede ser atendida porque la oferta realizada por Renfe Mantenimiento al mercado no incluía este elemento. Finalmente, el organismo público explica que el mantenimiento pesado del material rodante es una actividad «crítica» para las empresas ferroviarias, ya que su no realización en plazo puede suponer la inmovilización de los trenes. Asimismo, recuerda que la normativa obliga a los prestadores de servicios de mantenimiento pesado a prestarlos a todos los operadores de forma «transparente y no discriminatoria», una vez que los ofrecen al mercado.
