La iniciativa llega en un momento de fuerte tensión diplomática entre Rabat y Madrid tras la crisis migratoria de Ceuta.
Actualmente, Marruecos está conectado al sistema eléctrico europeo a través de España mediante dos enlaces de 400 kV. Además, ambos países acordaron en 2019 construir una tercera interconexión de 700 MW, prevista inicialmente para antes de 2026, aunque el proyecto sigue pendiente.
La nueva conexión con Portugal permitiría a Marruecos disponer de una segunda vía directa hacia el mercado eléctrico europeo. Lisboa y Rabat buscan apoyo de Bruselas, el reconocimiento del proyecto como infraestructura estratégica europea y financiación privada para reducir su coste. Ambos gobiernos prevén continuar las negociaciones en Bruselas y abordar la iniciativa en una cumbre bilateral a principios de 2027.
El proyecto adquiere un significado geopolítico adicional tras la crisis de Ceuta, cuando más de 70.000 personas cruzaron la frontera desde Marruecos a finales de julio. La tensión también ha reabierto el debate sobre Ceuta y Melilla, cuya soberanía España ha reivindicado públicamente.
La estrategia energética marroquí busca reforzar su integración con Europa y reducir su dependencia de España como única puerta de acceso al mercado continental. En este contexto, las interconexiones son claves para mejorar la seguridad de suministro, facilitar el desarrollo de renovables y aumentar los intercambios eléctricos.
Sin embargo, una mayor capacidad de exportación hacia Marruecos podría elevar los precios eléctricos en la Península en determinadas horas. Al incrementarse la demanda sobre la generación española y portuguesa, podrían entrar en funcionamiento tecnologías más caras, aumentando el precio marginal del mercado. Al mismo tiempo, se reducirían los episodios de excedentes renovables y de precios muy bajos.
No obstante, el efecto no sería siempre alcista. Si Marruecos llegara a generar abundante energía renovable competitiva, España y Portugal podrían importar electricidad más barata. Además, las interconexiones aportan estabilidad y capacidad de respaldo, como quedó demostrado durante la recuperación del sistema tras el apagón de abril de 2025.
Mientras el tercer cable hispano-marroquí continúa sin materializarse, Portugal trata ahora de recuperar su propio enlace con Rabat. Si prospera, Marruecos avanzará en su objetivo estratégico de dejar de depender exclusivamente de España para conectarse eléctricamente con Europa.

