En 2025, estos contratos movilizaron más de 21.200 millones de euros y cerca de 32.700 adjudicaciones, en un contexto de fuerte crecimiento de la contratación pública. Los informes del organismo advierten de que la fase de ejecución sigue siendo el punto más débil del sistema en términos de transparencia y control. Según su presidenta, María José Araujo, existen dos grandes riesgos estructurales: la escasa competencia en la adjudicación —con un elevado peso de contratos con un solo licitador— y las disfunciones durante la ejecución, especialmente en modificaciones, ampliaciones de plazo y subcontrataciones. El volumen total de contratación alcanzó en 2025 unas 250.000 adjudicaciones y unos 112.000 millones de euros entre todas las administraciones, destacando el peso de las obras vinculadas a infraestructuras y fondos europeos.
Uno de los principales problemas detectados es la proliferación de modificaciones contractuales. La Oirescon señala que la gran mayoría no estaban previstas inicialmente, lo que evidencia deficiencias de planificación y aumenta los riesgos de desviaciones económicas. Además, advierte de un uso inadecuado de estas modificaciones como mecanismo para ampliar presupuestos o evitar nuevas licitaciones. La subcontratación constituye otro foco de preocupación. Las cadenas de empresas dificultan el control efectivo de quién ejecuta realmente los trabajos y reducen la trazabilidad de los fondos públicos, agravado por la falta de información de calidad en los sistemas disponibles.
A todo ello se suma un problema estructural de competencia. La baja concurrencia en las licitaciones limita la presión del mercado y reduce la capacidad de las administraciones para obtener mejores precios y condiciones, una debilidad señalada de forma recurrente por los organismos supervisores. [
Ante este escenario, la Oirescon insiste en la necesidad de reforzar los sistemas de control, especialmente en la fase de ejecución, y avanzar hacia herramientas basadas en análisis de datos e inteligencia artificial que permitan detectar riesgos y anomalías con mayor eficacia.
