De Guindos, en los micrófonos de Onda Cero ha evaluado el panorama en Oriente medio, avisando de que el conflicto altera por completo las previsiones del BCE: «El conflicto en Irán es lo que los economistas llamamos un shock de oferta, pero además de naturaleza global, y eso lo que va a hacer es subir, lógicamente, la inflación, y te va a reducir el crecimiento económico». Ha indicado que esta combinación «es la peor para un banco central». Asimismo, el exministro ha matizado que la recuperación de este impacto energético no será inmediata, porque «hay infraestructuras que han estado dañadas», lo que ha generado una «situación de enorme incertidumbre».
Acerca de la evolución de la economía española frente a la media europea, De Guindos ha desvelado los cálculos internos de Frankfurt: «consideramos que más del 60% del crecimiento económico se debe al aumento de la población». Por tanto, si quitáramos esto, «prácticamente el crecimiento de España estaría muy próximo a la media europea». A pesar de calificar la inmigración como un elemento «indispensable para España», De Guindos se ha mostrado muy crítico con los procesos de regularización masivos: «hubiera sido mucho mejor tener un procedimiento continuo», ha indicado.
La imagen económica de España tras los escándalos políticos
Haciendo balance de los casos de corrupción actuales y su impacto en el exterior, el economista ha relativizado la situación comparándola con la herencia económica que se encontró el Ejecutivo de Mariano Rajoy a finales de 2011. «Cuando llegamos, el gobierno de Rajoy había entrado en una nueva recesión muy profunda, la tasa de paro se nos fue por encima del 25%, el déficit público se fue por encima del 9%, y cuando uno se enfrenta a esa situación, a la cual España estaba al borde del rescate, pues…», ha señalado.
El exministro ha cargado contra el intervencionismo de los ejecutivos nacionales en el sector financiero y el crecimiento de las fuerzas euroescépticas dentro del propio Parlamento Europeo: «Un tercio de los parlamentarios en el Parlamento Europeo son contrarios a un proceso de integración europea». Para De Guindos, la clave radica en que «si Europa no quiere caer en la irrelevancia, es imprescindible que el planteamiento de integración europea siga para adelante y se acelere», por lo que propone que «la única alternativa es ir todos juntos, porque ir por separado nos hace caer a todos en la irrelevancia»
