En consonancia con nuestro escenario central de que EE. UU. e Irán evitan los peores escenarios, esperamos una apreciación del euro hacia el entorno de 1,20 dólares, ya que cabría esperar una corrección del precio del petróleo, menores presiones inflacionistas –especialmente en la eurozona– y un mayor apetito por el riesgo. No obstante, si el conflicto se prolonga y los precios energéticos se mantienen elevados, aumentarían los riesgos de estanflación en la eurozona, lo que podría llevar el cruce en torno a 1,10 dólares.
El EURUSD se ha movido en un rango lateral desde mediados de 2025, en torno a 1,17, tras un año previo de elevada volatilidad. El cruce parece haber encontrado cierta estabilidad entre sus medias históricas de largo plazo, situadas en torno a 1,12 (media a 10 años) y 1,22 dólares por euro (media a 20 años).El inicio de la guerra en Irán provocó una apreciación del dólar cercana al 3%, un movimiento moderado frente al observado en otros activos. Las correlaciones históricas entre el dólar y algunas de las variables más afectadas por el conflicto —precio del crudo, tipos reales o métricas de riesgo— apuntarían a un dólar más fuerte, con un EURUSD por debajo de 1,10. Sin embargo, estas relaciones parecen haberse debilitado, lo que hace que el nivel de equilibrio sea más incierto y contingente a la resolución del conflicto.En un escenario de distensión, con un acuerdo que permita reabrir el estrecho de Ormuz, cabría esperar una corrección del precio del petróleo, menores presiones inflacionistas—especialmente en la eurozona— y un mayor apetito por el riesgo. Este entorno sería apreciador para el euro y podría llevar el EURUSD hacia la zona de 1,20.Si el conflicto se prolonga y los precios energéticos se mantienen elevados, aumentarían los riesgos de estanflación en la eurozona, lo que podría llevar el cruce en torno a 1,10:
Por un lado, el ciclo económico aún favorece al dólar. El crecimiento en EE. UU. se mantiene dinámico, apoyado en la fortaleza de la inversión en inteligencia artificial y en un mercado laboral todavía robusto. El impacto del encarecimiento del petróleo sobre el consumo aún tiene que materializarse para suponer un lastre significativo.En política monetaria, el BCE contaba inicialmente con mayor margen que la Fed para endurecer su tono, pero este movimiento está ya en gran parte descontado. La Fed, en cambio, aún podría sorprender con un sesgo más restrictivo, lo que introduce cierto sesgo a favor del dólar a corto plazo.
Con todo, y en consonancia con nuestro escenario central de que EE. UU. e Irán evitan los peores escenarios, esperamos una apreciación del euro hacia el entorno de 1,20 dólares en los próximos trimestres, aunque los riesgos a la baja han aumentado.
