El estudio estima que las ausencias suponen la pérdida de 12,6 millones de horas de trabajo, una cifra equivalente a 7.113 empleos a jornada completa. En el conjunto del comercio minorista, el número de trabajadores que no acuden a su puesto ningún día del año alcanza las 158.805 personas.
Las bajas por contingencias comunes son la principal causa del absentismo y concentran cerca del 75% de las horas perdidas. Además, este tipo de ausencias ha aumentado un 60% desde 2018 entre las empresas asociadas a Anged.
El impacto económico es notable: los 240 millones de euros adicionales que afronta el sector representan alrededor del 21% de su inversión anual, que supera los 1.100 millones. La tasa de absentismo ronda ya el 8%, por encima de la media nacional del 7,6%, y más del 80% de las compañías afirma que el problema se ha intensificado en los últimos tres años.
Para mantener la actividad, la mayoría de las empresas recurre a contrataciones temporales o reorganiza equipos de trabajo, mientras que algunas bajas ni siquiera llegan a cubrirse por la dificultad de prever su duración.
El informe destaca, sin embargo, el bajo peso de las bajas por accidentes laborales y contingencias profesionales, que apenas representan el 1% del total. En contraste, las relacionadas con la salud mental ya alcanzan el 20% y se han duplicado en los últimos años. Como respuesta, más de ocho de cada diez empresas han implantado programas de apoyo psicológico.
Las compañías también atribuyen el incremento del absentismo a problemas de conciliación, dolencias leves, ausencias vinculadas a puentes y fines de semana prolongados, así como a causas de difícil justificación.

