El apagón obligó a detener las plantas desaladoras de ambas islas, lo que podría generar cortes temporales de agua y bajadas de presión en distintos municipios.
La empresa pública Aguas de Lanzarote y La Graciosa informó de que sus equipos trabajan para preservar las reservas disponibles mientras se recupera la capacidad de producción. También advirtió de que la vuelta de la electricidad no supone una reanudación inmediata del servicio, ya que las desaladoras deben completar su proceso de puesta en marcha antes de operar con normalidad.
Ante esta situación, se ha pedido a la población un consumo responsable del agua y evitar usos no esenciales hasta que el abastecimiento quede plenamente restablecido.
El fallo eléctrico afectó a prácticamente toda Lanzarote, salvo Playa Blanca, que mantuvo el suministro gracias a su conexión con Fuerteventura. La incidencia se inició a las 5.44 horas en la subestación de Mácher, en Tías, dejando sin servicio a más de 51.000 clientes. Durante las labores de reposición se produjo una nueva avería en las subestaciones de San Bartolomé y Punta Grande, ampliando la afectación a cerca de 73.600 usuarios.
Endesa logró recuperar progresivamente el sistema y a las 7.13 horas el suministro eléctrico había quedado completamente restablecido. Las causas del incidente continúan bajo investigación.
Como medida preventiva, las autoridades activaron la situación de prealerta del Plan Territorial de Emergencias de Protección Civil de Canarias (PLATECA) para coordinar la respuesta y evaluar posibles afecciones a servicios esenciales.
