Se trata de mecanismos que permiten mantener la estabilidad del sistema eléctrico, como el denominado «modo reforzado» implantado tras el gran apagón, las restricciones técnicas, la regulación secundaria o los sistemas de respuesta de la demanda. Aunque no siempre se utilicen, las empresas reciben una compensación por tener estos recursos disponibles.
Del total desembolsado, 3.614 millones correspondieron a restricciones técnicas, 312,8 millones al Servicio de Respuesta Activa de la Demanda (SRAD) y 292 millones a la reserva de regulación secundaria. Estos costes ya representan más del 14% de los 29.500 millones de euros que suma el sistema eléctrico entre enero y septiembre, lo que equivale a 1,4 euros de cada diez pagados en la factura de la luz.
La publicación de estos datos reaviva el debate sobre el coste de reforzar la red tras el apagón. Las grandes eléctricas habían criticado el incremento de gastos derivado del nuevo modelo de operación, argumentando que evidencia una planificación insuficiente antes del incidente.
Frente a ello, Redeia sostiene que el coste específico del «modo reforzado» fue inferior a 275 millones de euros hasta septiembre, apenas dos céntimos diarios para un consumidor medio. La compañía asegura además que el grueso del gasto procede de otros servicios de ajuste y destaca que estos mecanismos han generado cerca de 3.900 millones de euros en ingresos adicionales para las empresas generadoras de electricidad.
