La medida llega tras la presión ejercida por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que había reclamado una actuación más decidida para reducir los elevados precios del diésel antes de las elecciones legislativas de noviembre.
Macron aseguró además que no habrá restricciones a las exportaciones de diésel entre los países del G7, una decisión que despeja el riesgo de que Estados Unidos limitara sus ventas al exterior, una medida que habría afectado especialmente a Europa por su elevada dependencia de las importaciones de este combustible.
La reacción de los mercados fue inmediata. El barril de Brent, referencia en Europa, cayó más de un 3% y volvió a situarse por debajo de los 100 dólares, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) retrocedió alrededor de un 3,4% y perdió la cota de los 90 dólares.
El acuerdo contempla tanto la liberación de diésel como de crudo procedente de las reservas estratégicas de los países miembros. La iniciativa se suma a las medidas adoptadas por la Agencia Internacional de la Energía (AIE), que ya coordinó la salida al mercado de 400 millones de barriles tras el estallido del conflicto con Irán.
Trump celebró el anuncio y destacó que el proceso de liberación de reservas comenzará de forma inmediata, en un intento por estabilizar los precios y reforzar el suministro energético global.

