El consumo per cápita se situó en 27,5 kilos por persona al año, confirmando una tendencia de estabilidad que se mantiene desde hace tres ejercicios.
Entre las categorías más dinámicas destacó el pan integral fresco, cuyo consumo creció un 8,5%, seguido del pan industrial fresco, como el pan de molde, con un aumento del 2,5%.
La Asociación Española de la Industria de Panadería, Bollería y Pastelería (Asemac) considera que estos resultados reflejan la capacidad del sector para adaptarse a las nuevas demandas del consumidor, cada vez más orientadas hacia productos saludables y una oferta más variada.
Por su parte, la industria de masas congeladas atribuye esta evolución a la innovación y a la flexibilidad de los sistemas de producción. Marta Cortés, directora de Marketing de Europastry, destaca que el consumidor actual busca productos de mayor calidad y autenticidad. Según la compañía, la tecnología del frío permite ofrecer productos más frescos, garantizar elevados estándares de seguridad alimentaria y responder con rapidez a las nuevas tendencias del mercado.
