Muchas personas siguen conectadas al trabajo fuera del horario laboral, revisando correos, respondiendo mensajes o atendiendo tareas incluso durante su tiempo libre. Esta conexión constante dificulta la desconexión y acaba invadiendo espacios destinados al descanso, el ocio y la vida familiar.
Datos del Foro Económico Mundial muestran que un 10% de los trabajadores consulta compulsivamente su correo corporativo y otro 10% lo revisa al menos una vez por hora. Además, tres de cada cuatro empleados reconocen tener problemas para desconectar fuera de la jornada laboral.
La situación cobra especial relevancia en verano, cuando las vacaciones deberían servir para recuperar energía física y mental. Sin embargo, acciones aparentemente puntuales, como responder un correo desde la playa o atender una llamada de trabajo durante una comida familiar, pueden impedir un descanso real.
Según Cigna, uno de los principales problemas es que estas conductas suelen interpretarse como una muestra de compromiso y dedicación, lo que dificulta detectar su impacto sobre el bienestar. Por ello, la compañía considera clave que las empresas fomenten la desconexión y revisen los comportamientos que premian dentro de su cultura corporativa.
Para prevenir este síndrome, recomienda reducir la autoexigencia, repartir responsabilidades, mejorar la planificación del trabajo y proteger los periodos de desconexión.
