Sin embargo, quizá no estamos enfocando la cuestión completa porque muchos negocios sí consiguen contratar personal. Lo que resulta cada vez más complicado es gestionar adecuadamente a las personas en un entorno que cambia a gran velocidad y donde las exigencias no dejan de crecer.
La hostelería lleva años demostrando una enorme capacidad de adaptación. Ha superado cambios en los hábitos de consumo, el aumento de los costes, la inflación y un mercado laboral mucho más competitivo que el de hace apenas una década. Aun así, la gestión de los equipos sigue siendo uno de sus grandes retos.
La rotación es una buena muestra de ello. Según Linkers, la hostelería registra una tasa de rotación anual del 63,8%, la más alta de toda la economía española. Detrás de esa cifra hay procesos de selección que vuelven a empezar una y otra vez, equipos que deben reorganizarse y responsables que dedican buena parte de su tiempo a cubrir vacantes. Además, CaixaBank Research calcula que sustituir a un trabajador de cocina o sala puede costar entre 2.800 y 5.000 euros, mientras que Randstad Research estima que el 38% de los jóvenes europeos que comienzan a trabajar en hostelería abandona el sector antes de cumplir dos años.
Por eso, reducir el debate a la falta de personal sería simplificar una realidad mucho más compleja. Hoy los responsables de restaurantes, hoteles y otros establecimientos no solo tienen que contratar. También deben incorporar rápidamente a nuevos empleados, gestionar documentación, organizar turnos, controlar costes laborales, cumplir con la normativa y mantener la calidad del servicio incluso en los momentos de mayor actividad.
Todo ello, mientras intentan retener talento en un mercado donde los trabajadores tienen más opciones y mayores expectativas. Aspectos como la conciliación, la previsibilidad de los horarios, la transparencia o trabajar en equipos bien organizados son cada vez más importantes para los profesionales del sector.
Y aquí surge una pregunta poco habitual: ¿cuánto tiempo tienen realmente los responsables de negocio para dedicar a las personas? La respuesta suele ser sencilla: menos del que necesitan. Gran parte de su jornada se consume entre tareas administrativas, incidencias operativas y obligaciones legales, dejando poco margen para formar equipos, acompañar a nuevas incorporaciones o detectar problemas antes de que se conviertan en bajas o renuncias.
A esto se suma la incertidumbre regulatoria. La adaptación a nuevas obligaciones relacionadas con el control horario o la digitalización de procesos requiere recursos y tiempo, especialmente para las pequeñas y medianas empresas.
En este contexto, el recurso más escaso no es solo el personal. Es el tiempo. Tiempo para formar mejor a los equipos, integrar nuevas incorporaciones, planificar con antelación y ejercer liderazgo.
Por eso la conversación sobre el futuro de la hostelería debería ir más allá del número de personas que somos capaces de contratar.
La cuestión de fondo es cómo conseguir que quieran quedarse, desarrollarse profesionalmente y crecer dentro de nuestras organizaciones.
La tecnología puede ayudar en ese camino. No porque vaya a resolver todos los problemas del sector ni porque sustituya el criterio humano, sino porque permite liberar tiempo de tareas repetitivas y administrativas. En mis conversaciones con responsables de hostelería en España lo escucho una y otra vez, y en Skello lo comprobamos cada día: lo que buscan no son más herramientas, sino más capacidad para centrarse en lo que realmente marca la diferencia, las personas.
Las empresas que prevalecerán serán aquellas capaces de construir equipos estables, comprometidos y bien gestionados. Los operadores que ya lo están consiguiendo tienen algo en común: han empezado a tratar el tiempo de sus responsables como el recurso estratégico que realmente es, automatizando lo repetitivo para dedicar más horas a las personas. Y para lograrlo necesitarán algo cada vez más difícil de encontrar: tiempo.
