El vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, afirmó que España se encuentra en la “última milla” del Plan de Recuperación, con el objetivo de aprovechar al máximo los fondos disponibles. Cinco años después de su lanzamiento, el país afronta un cierre contrarreloj, con una cuarta parte de los más de 100.000 millones aún por ejecutar y un contexto político que puede dificultar el cumplimiento de los compromisos. España ha cumplido ya 265 hitos y espera la validación de otros 80 vinculados al sexto desembolso, solicitado en marzo por un total de 7.256 millones (6.500 netos), que incluyen transferencias y préstamos ligados a nuevas medidas. Si se aprueban, el país habrá alcanzado el 75% de los fondos asignados.
Hasta ahora, España ha recibido 71.000 millones, pero tras el sexto pago todavía quedarán por ejecutar unos 24.400 millones, es decir, un 25% del total, en apenas tres meses. El plazo fijado por la UE no es prorrogable y obliga a completar los objetivos antes de finales de agosto. Después, el Gobierno evaluará los 143 hitos pendientes para solicitar un último desembolso en diciembre.
Persiste la incógnita sobre cuántos recursos se perderán. El Ejecutivo ya renunció a unos 60.000 millones en préstamos blandos, al no considerarlos tan necesarios en la fase actual. También ha modificado el plan para facilitar el cumplimiento de objetivos, sustituyendo algunas medidas legales por otras de aplicación directa.
Pese a ello, Bruselas mantiene exigencias y España arrastra incumplimientos por valor de 1.100 millones, como la equiparación fiscal del diésel, a los que podrían sumarse otros compromisos pendientes. Mientras tanto, el Gobierno ha adelantado fondos mediante el Tesoro: se han movilizado 74.800 millones, de los que 67.000 ya están adjudicados, con un 40% gestionado por las comunidades autónomas. En total, 1,5 millones de beneficiarios han recibido ayudas, principalmente pymes. Según el Ejecutivo, el plan ha aportado dos puntos al PIB y podría alcanzar 3,5

