El índice hipotecario llevaba tiempo anticipando este movimiento y cierra junio estancado, con una media muy similar a la del mes anterior. Los expertos no descartan que el euríbor registre una ligera bajada de aquí a final de año. El pasado 11 de junio, el organismo europeo anunció una subida de sus tipos de interés en 25 puntos básicos por primera vez desde septiembre de 2023 para contener el aumento de la inflación en la eurozona, situándolos en el 2,5% y calificando la decisión como «adecuada» ante las presiones inflacionistas que ha generado la guerra en Oriente Próximo.
El euríbor tiende a adelantarse a las decisiones que toma el BCE, es decir, si se prevé un aumento de los tipos, este índice suele subir en los meses previos a la subida y, si el pronóstico es el contrario, normalmente desciende antes de que se produzca la bajada.
Hay que recordar que 2026 comenzó con el índice en el 2,245%, poniendo fin a una racha de cinco meses seguidos al alza. En febrero se apuntó otra ligera bajada, al 2,221%, pero en marzo recuperó la senda alcista, escalando al 2,565%. En abril, se colocó en el 2,747%, para firmar en mayo su tercer incremento consecutivo, hasta el 2,804%. Un nivel que ronda en junio.
Pese a esta moderación mensual, el cierre de junio no supone una rebaja para los hogares con hipoteca variable. El euríbor actual continúa por encima de los niveles registrados hace seis y doce meses, por lo que las familias que revisen su préstamo con el dato de junio afrontarán nuevas subidas de cuota. En el caso de una hipoteca de 300.000 euros a 25 años, con un diferencial de euríbor +1%, una revisión anual con el dato de junio supondría un encarecimiento aproximado de 130 euros al mes, es decir, unos 1.550 euros más al año. Si la revisión es semestral, la cuota aumentaría en torno a 94 euros mensuales, con un impacto de aproximadamente 564 euros en el semestre, debido a que el euríbor cerró noviembre del año pasado en el 2,217%.
