La medida irá acompañada de la creación de un mercado de capacidad para reforzar la seguridad del suministro e impulsar el almacenamiento, las renovables y la gestión de la demanda.
La vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, Aagesen, anunció en el Congreso la revisión de las inversiones tras analizar las 2.566 alegaciones presentadas durante el proceso de información pública. Según explicó, el objetivo es adaptar la red al aumento del consumo eléctrico y a las metas fijadas en el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima.
La demanda concentra el 41% de las propuestas recibidas, seguida de la generación (40%) y el almacenamiento (19%). Como resultado, aumentan las posiciones de conexión para nuevos consumos, la electrificación de infraestructuras y el número de subestaciones y líneas eléctricas previstas.
El segundo gran eje de la reforma será la puesta en marcha de un mercado de capacidad que remunerará a las instalaciones capaces de aportar potencia firme y flexibilidad al sistema. Podrán participar centrales de generación, sistemas de almacenamiento, consumidores y agregadores de demanda, que recibirán pagos por estar disponibles para aportar energía o reducir consumos cuando sea necesario.
Las adjudicaciones se realizarán mediante subastas y podrán otorgar contratos de hasta 15 años para nuevas inversiones. El coste del mecanismo recaerá sobre comercializadoras y consumidores directos del mercado eléctrico, con el objetivo de incentivar el desplazamiento del consumo hacia las horas de menor demanda y facilitar una mayor integración de energías renovables.
