Y entre los análisis más recientes destaca el de Goldman Sachs, que sostiene que en España se está generando empleo de mayor calidad, mejora la productividad y la economía presenta factores de notable resistencia estructural.
Desde 2021, la economía española crece con mayor dinamismo que la media de la zona euro y que las principales economías del continente. Lo que comenzó como un rebote tras la crisis del covid se ha consolidado como una tendencia sostenida, aunque difícil de prolongar indefinidamente. Aun así, algunos analistas ven indicios de que se están asentando bases más sólidas. Según Goldman Sachs Research, España podría volver a superar con claridad a la eurozona gracias a una mayor productividad laboral y a una posición fiscal relativamente firme.
Las previsiones apuntan a un crecimiento del PIB del 2,1%, frente al 0,7% estimado para la unión monetaria. Para la entidad, esta evolución refleja una “resiliencia estructural” incluso en un entorno de crisis energética. Además, destacan varios indicadores positivos: el paro en mínimos desde 2008, una tasa de empleo en máximos y una productividad que avanza más rápido que en Alemania, Francia o Italia. También subrayan la estabilidad relativa de la deuda pública española, que sigue contando con la confianza de los inversores.
En cuanto al mercado laboral, el informe pone el acento en dos factores. Por un lado, una política migratoria más abierta que facilita la integración de trabajadores, especialmente procedentes de Latinoamérica, en sectores con escasez de mano de obra. Por otro, el creciente peso de empleos de mayor valor añadido —como servicios profesionales, finanzas o tecnología—, que han aumentado con fuerza desde 2019 y contribuyen a mejorar la productividad.
En el plano fiscal, el Gobierno ha aplicado medidas para mitigar el impacto del encarecimiento energético sin deteriorar de forma significativa las cuentas públicas. España es, según el informe, el único de los grandes países de la UE que podría reducir su ratio de deuda sobre PIB en los próximos años, lo que refuerza su credibilidad ante los mercados.
No obstante, persisten riesgos. La fuerte dependencia del turismo —que representa más del 12% del PIB— expone a la economía a posibles caídas en la demanda internacional. Además, la incertidumbre política, acentuada por la falta de nuevos presupuestos desde 2023 y el calendario electoral, podría afectar a la confianza de los inversores si se prolonga.
