El empresario acudió ayer al juzgado como testigo de esta causa en la que se investiga la filtración de datos personales e imágenes de dos reporteros de ‘El País’ que le investigaban y que fueron difundidos a medios de comunicación por el jefe de gabinete de Isabel Díaz Ayuso, Miguen Ángel Rodríguez.
En su declaración de ayer, González Amador aseguró que fue su vecino del quinto piso quien le envió la fotografía de los informadores en las inmediaciones de la vivienda que comparte con la presidenta madrileña y que él se la reenvió a Rodríguez porque es “su amigo” y porque se encarga de la seguridad de la presidenta.
Sin embargo, no pudo aportar a la jueza las conversaciones que mantuvo con él porque, según dijo, le hackearon el teléfono y perdió parte de la información. Sin embargo, el empresario solicitó ampliar su declaración tan sólo un día después. En su comparecencia aportó la imagen de los informadores, tras solicitársela de nuevo a su vecino y puntualizó que en realidad fue él quien borró el contenido del terminal por razones de seguridad. Fuentes de la defensa del empresario explican que recomendaron a su cliente que eliminara el contenido del teléfono y que cambiara de terminal y de línea por no tener garantizada la seguridad del dispositivo, porque el despacho que le defendía sufrió el hackeo de una de sus cuentas de correo.
González Amador llevó este miércoles al juzgado las imágenes que le mandó su vecino y explicó que el hackeo lo sufrió una cuenta de correo electrónico de dos de sus abogados que le recomendaron que eliminara el uso y contenido del teléfono y que cambiara de línea telefónica.
La pareja de Ayuso relató ante la juez que durante los últimos meses se ha sentido acosado: «Señoría, para mí es incomprensible que el periodista Fernando Peinado (el redactor de El País) hiciera un esfuerzo enorme para conseguir los teléfonos de vecinos, hiciera guardia en el edificio para que sus noticias fueran falsas, como recoge la sentencia que me da la razón sobre mi obra, yo creo que fue más una acción de acoso para incordiar a los vecinos y que pudieran sentir que nuestra llegada iba a ser polémica y molesta para ellos por vivir allí y que ello pudiera afectar a nuestras vidas».
Asimismo, la pareja de la presidenta madrileña explicó en sede judicial que el periodista «se puso en contacto con mi ex cuñada, ex mujer, llamó a la casa donde vivían mis hijos menores de edad, fue al trabajo donde estaba en mi etapa universitaria, contactó con clientes, contactó con algunos de mis amigos personales y acudió al vecindario donde vivía mi familia».
González Amador se sintió abrumado en alguno de estos momentos en los que los periodistas de El País intentaron contactar con su entorno para escribir noticias falsas como la de la supuesta obra ilegal de su casa. Acudieron también a menores de edad para obtener información sobre su vida.
