La moderación de la inflación fue prácticamente generalizada, tanto entre las principales partidas como entre las grandes economías de la eurozona. Los datos refuerzan la visión de que el BCE no subirá los tipos de interés en su reunión del próximo 23 de julio, pero ni confirma ni descarta la posibilidad de que el BCE siga deseando un endurecimiento controlado de la política monetaria para los próximos trimestres.
Dato
La inflación general de la eurozona (IPCA) bajó al 2,8% interanual en junio (–0,4 p. p. respecto a mayo), mientras que la núcleo disminuyó al 2,4% (–0,2 p. p.).En términos intermensuales no desestacionalizados, la inflación general fue del –0,1% y la núcleo del 0,2% (vs. un promedio histórico del 0,2% en el mes de junio).Entre las cuatro grandes economías, la inflación armonizada disminuyó en Alemania (2,4%, –0,3 p. p.), Francia (2,0%, –0,8 p. p.) e Italia (3,1%, –0,1 p. p.), y se mantuvo en España (3,6%).
Valoración
Los datos de inflación fueron algo inferiores a lo previsto: el consenso de Bloomberg pronosticaba una general en el 3,0% y una núcleo en el 2,5%. El descenso de la inflación fue prácticamente generalizado entre las principales partidas. Por un lado, la energía moderó su presión, apoyada en la distensión de los mercados globales de materias primas energéticas derivada del acuerdo entre EE. UU. e Irán y la reapertura del estrecho de Ormuz. En junio, los precios del barril de Brent y del MWh de gas TTF cayeron cerca de un 15% y un 5%, respectivamente, respecto a mayo. En términos interanuales, su encarecimiento pasó de casi un 60% en el caso del Brent y un 35% en el del gas TTF en mayo a un 20% en junio en ambos casos.Entre el resto de los componentes, destacó la menor inflación de los servicios, que volvió al 3,2% con el que había empezado el año y dejó atrás las distorsiones provocadas por efectos de calendario relacionados con la Semana Santa. Mientras tanto, los bienes industriales (no energéticos) mantuvieron una inflación moderada pero algo superior a la de los últimos trimestres, y los alimentos vivieron una desinflación generalizada en junio.Estos datos refuerzan la visión de que el BCE no subirá los tipos en julio, pero todavía son demasiado prematuros para confirmar o descartar la posibilidad de que el BCE siga deseando un endurecimiento controlado de la política monetaria para los próximos trimestres:
El dato de junio deja la inflación promedio del 2T 2026 en el 3,0% para la general y 2,4% la núcleo, ligeramente por debajo de las proyecciones que barajaba el BCE en junio (3,2% y 2,4%, respectivamente, tanto en las previsiones centrales como en los escenarios alternativos).El dato también muestra que la distensión energética puede aliviar rápidamente las presiones inflacionistas (a pesar de la mejora de junio, la energía sigue explicando la mayor parte de la brecha entre el 2,8% de inflación actual y el 1,9% de febrero). Sin embargo, para que baje la presión sobre el BCE, es necesario que la distensión sea sostenida y que el estrés vivido hasta el momento no reverbere sobre las presiones de precios subyacentes en los próximos meses. En otras palabras, el impacto de este dato sobre la política monetaria del BCE dependerá de si continúa repitiéndose la combinación de distensión energética y propagación limitada al resto de precios.
Con todo ello, hoy los mercados financieros dan apenas un 5% de probabilidad a una posible subida de los tipos de interés del BCE en su reunión del 23 de julio, pero siguen apuntando a un próximo incremento de tipos en septiembre (cuando ven un depo al 2,50% con una probabilidad del 60%).
