La inesperada victoria de Luiz Inácio Lula da Silva en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil, con el 51,8% de los votos frente al 48,2% de Flávio Bolsonaro, aleja las perspectivas de una consolidación fiscal significativa y podría prolongar el deterioro de las cuentas públicas del país. Según Diego Barnuevo, analista sénior de Mercados de Ebury, el resultado electoral ha sorprendido a los inversores y está provocando fuertes movimientos en los mercados financieros, que reajustan sus valoraciones ante la perspectiva de un cuarto mandato de Lula.
“Los últimos cinco años de presidencia de Lula se han caracterizado por elevados niveles de gasto público, déficits fiscales y altos tipos de interés, mientras que la deuda pública en relación con el PIB ha aumentado más de diez puntos porcentuales”, señala Barnuevo, quien considera que la inclinación del presidente a incrementar el gasto social apunta a una continuidad de la expansión fiscal. No obstante, matiza que un Congreso más favorable a la derecha podría limitar algunas de estas iniciativas.
En este contexto, Ebury prevé que los costes de financiación de la deuda brasileña se mantengan elevados, lo que podría lastrar el crecimiento económico y agravar las perspectivas fiscales a medio plazo. “Los mercados están inmersos en un proceso de reajuste de las valoraciones que afecta a distintas clases de activos financieros”, concluye Barnuevo.
Por otra parte, Flávio Bolsonaro no ha reconocido su derrota y ha solicitado la anulación de los comicios.
