Esta instalación ya ha realizado sus primeros bombeos con éxito. La gigabatería generada con la conexión de dos de los mayores embalses de Europa, Alcántara y Valdecañas, permite absorber excedentes de energía procedente de fuentes renovables no gestionables (sol y viento) para devolverlos al sistema cuando dichas fuentes no estén disponibles y la demanda lo requiera.
La nueva configuración de Valdecañas incluye, además, una batería hibridada de 15 MW y 7,5 MWh, contribuyendo a elevar el almacenamiento del sistema Tajo hasta en 210 GWh más, equivalente al consumo medio anual de 60.000 hogares, más de 4 millones de baterías de vehículo eléctrico, o más de dos semanas de todo el consumo de energía eléctrica en Extremadura. Este aumento mejorará la gestión de la demanda energética, especialmente en periodos de alta necesidad.
Además, la coordinación integral de los embalses de Valdecañas, Torrejón, Alcántara y Cedillo —a los que se suma el control del afluente Tiétar mediante bombeo— permite laminar las avenidas, reducir el riesgo de inundaciones, conservar ecosistemas y crear reservas estratégicas de agua para todo el año.
El sistema Torrejón – Valdecañas funciona como una gigabatería hidráulica, capaz de mover agua a niveles superiores en las horas en que sobra energía renovable (por ejemplo, a mediodía con alta solar), esa energía se usa para bombear agua a un embalse superior. Luego, cuando la demanda es alta, el agua se deja caer y genera electricidad. Es exactamente el mismo principio que una batería: almacenar energía para usarla más tarde y permite:
• Aprovechar excedentes solares y eólicos para bombear agua, ya que permite que estas fuentes de energía no gestionables produzcan una energía que se almacena, para momentos en que es más necesaria y que de otra forma se perdería
• La energía almacenada en épocas de exceso de generación se usa para producir en horas punta, evitando el encendido de generadores que producen C02
• Maximizar las reservas hídricas, ya que moviliza el agua hacia embalses donde existe capacidad, desde embalses donde esta se ha agotado por las lluvias.
Según ha señalado la compañía, las actuaciones se han desarrollado con un alcance exclusivamente electromecánico, con la renovación de equipos que permiten aportar una mayor flexibilidad, sin necesidad de nuevas infraestructuras civiles ni modificación de los niveles de los embalses. Además, no ha sido necesaria la construcción de nuevas líneas de transporte eléctrico, al aprovechar las existentes.
La actuación en Valdecañas se enmarca en la estrategia de Iberdrola de impulsar el almacenamiento energético como uno de los pilares de la transición energética, junto al desarrollo de generación renovable y redes inteligentes. La compañía combina soluciones de gran escala, como el bombeo hidroeléctrico, con sistemas de almacenamiento con baterías (BESS), bajo un enfoque de neutralidad tecnológica. En el caso de las instalaciones hidroeléctricas de Iberdrola en Extremadura, éstas suman 2.000 MW y la compañía continúa trabajando para aumentar su flexibilidad y capacidad de almacenamiento energético. Iberdrola cuenta en España con más de 4.200 MW de potencia instalada en centrales hidroeléctricas de bombeo.
En el actual contexto de transición desde las energías fósiles hacia fuentes renovables, como la eólica y la solar, el almacenamiento energético resulta clave para respaldar estas tecnologías, permitiendo equilibrar los sistemas eléctricos y optimizar el aprovechamiento de la energía generada, pero el desarrollo de nuevas centrales de bombeo requiere de concesiones hidráulicas de larga duración y de un mecanismo de estabilización de ingresos adecuado, según ha señalado la compañía.

