No salió adelante, en buena medida, por las objeciones de las consejeras Virgina Arce, Olga San Jacinto y Belén Amatriain. En el plano contrario, el principal defensor de la llegada de Zapatero a Indra fue su ex ministro Miguel Sebastián, que en la actualidad es consejero de Indra por la SEPI, principal accionista de la compañía.
Según apunta El Confidencial, Sebastián afirmaba que la agenda de Zapatero podía ser muy útil para abrir puestas a Indra con gobiernos de izquierdas en Iberoamérica. Las consejeras señalaron que no veían la contratación reputacionalmente oportuna.
Al parecer, se produjeron dos reuniones de Murtra con Zapatero, y fue el propio expresidente quien pidió finalmente que no se insistiera con el nombramiento al ver las dificultades que se estaban produciendo.
