Durante los Encuentros Económicos de Aix-en-Provence, explicó que los países del golfo Pérsico han acumulado grandes reservas de crudo durante el conflicto y ahora intentan exportarlas a precios bajos. Sin embargo, la persistente tensión en la zona hace que algunos armadores eviten atravesar el estrecho.
A ello se suma la escasez de derivados del petróleo en los principales mercados consumidores, ya que las reservas se han reducido durante los más de tres meses de guerra y los cargamentos procedentes del golfo tardan aún en llegar a su destino.
Según Pouyanné, esta situación provoca que los precios de los combustibles reflejen un petróleo valorado en 95-100 euros por barril, muy por encima de la cotización actual del Brent, situada en torno a los 72 dólares.
El directivo también respondió a las críticas dirigidas al sector de los hidrocarburos tras la reciente ola de calor en Francia. Afirmó que el cambio climático es un fenómeno global y defendió que la transición energética requiere combinar distintas fuentes de energía.
Como ejemplo, señaló que durante la canícula disminuyó la producción eólica por falta de viento, bajó el rendimiento de las plantas solares y algunos reactores nucleares detuvieron su actividad por el aumento de la temperatura del agua utilizada para su refrigeración. Esto obligó a recurrir a centrales de gas para garantizar el suministro eléctrico en Francia.
