La medida afectará a compañías con contratos de largo plazo, como Naturgy o TotalEnergies, que deberán poner fin a sus suministros procedentes de Rusia.
Naturgy ha reconocido compromisos de compra de gas ruso por valor de 10.945 millones de euros que quedarán afectados por esta decisión. La normativa comunitaria aprobada en enero de 2026 ya restringió las importaciones rusas, aunque mantuvo excepciones temporales para contratos firmados antes de junio de 2025.
Los contratos de largo plazo de gas natural licuado (GNL) podrán mantenerse hasta el 31 de diciembre de 2026, mientras que los suministros por gasoducto seguirán vigentes hasta septiembre de 2027, con una posible prórroga excepcional de un mes. La imposibilidad de reexportar el gas obligará a muchas empresas a declarar fuerza mayor, lo que podría derivar en litigios internacionales.
Según ACER, los contratos autorizados de gas ruso suman entre 45.000 y 55.000 millones de metros cúbicos anuales. España figura entre las principales puertas de entrada del GNL ruso, junto con Francia, Bélgica y Países Bajos.
Pese a las restricciones, el gas ruso sigue representando cerca del 12% del consumo europeo. Entre enero y mayo de 2026 las importaciones aumentaron un 7% por gasoducto y un 11% en forma de GNL. ACER atribuye este comportamiento a la anticipación de compras antes de la entrada en vigor de medidas más severas y a la necesidad de reforzar la seguridad energética tras las tensiones geopolíticas recientes.
El regulador recuerda además que el gas que entra en la red europea pierde su trazabilidad física, por lo que no puede asociarse posteriormente a un país concreto de consumo. Entre enero y abril de 2026, España recibió 23,2 TWh de GNL ruso, frente a 17,6 TWh en el mismo periodo del año anterior, mientras que Francia redujo significativamente sus importaciones.
La eliminación definitiva del gas ruso obligará a Europa a acelerar la búsqueda de proveedores alternativos y a reforzar su autonomía energética en un contexto internacional cada vez más incierto.
