Según han indicado los expertos, los consumidores mixtos (aquellos que mezclan las compras en ambos canales) han crecido 1,4 puntos porcentuales en el último año, mientras que los onliners (únicamente utilizan el canal online) se han desarrollado 1,2 pp y los offliners (sólo compran en tienda física) han retrocedido 2,6 pp.
Asimismo, el estudio también desvela que comienzan a diluirse las diferencias socio-económicas, ya que los onliners se mantienen como el perfil de comprador con mayor poder adquisitivo, pero la decisión de compra depende más de factores funcionales: el onliner busca conveniencia; el mixto, flexibilidad; y el offliner, control del producto y del precio. Además, aparece un nuevo tipo de consumidor: el exusuario online, que vuelve a la tienda física en busca de valor añadido. En este sentido, “conviene dejar de hablar de perfiles para hablar de conductas temporales”, ha precisado Moreno, profesor asociado de la Universidad Autónoma de Madrid.
Las categorías que dominan la compra online son la higiene para el hogar (84%), higiene personal (82%) y alimentación envasada (82%), mientras que carne fresca (33%) y pescado fresco (24%) siguen teniendo una baja penetración. Es destacable el desarrollo que están teniendo frutas y hortalizas (42%) y comida preparada (que representa el 25% entre los onliners y el 18% en los consumidores mixtos).
En cuanto a los momentos de compra, el 60% se realiza en la franja de tarde-noche de los días laborables. “El fin de semana está perdiendo relevancia porque la compra online ha dejado de asociarse a momentos puntuales y se ha incorporado en el día a día del consumidor”, ha detallado la profesora Puelles.
Confianza y comodidad se están afianzando como los grandes baluartes del comercio online alimentario, lo que implica que los consumidores estén convirtiendo su tienda física habitual en proveedor digital. Así, el 48% de los consumidores mixtos realiza las compras físicas y digitales en la misma enseña. También es reseñable el protagonismo que está adquiriendo la inteligencia artificial, entendida como una tecnología para personalizar y facilitar la compra, pero sobre la que el consumidor quiere mantener el control de las decisiones; en este sentido, al 74% de los consumidores mixtos les preocupa que la IA conozca y utilice sus hábitos de consumo. Por otra parte, los consumidores valoran más las recomendaciones de otros compradores que las de los influencers, que pierden relevancia en el sector.

