La prueba definitiva de esa «colaboración», así como el alcance de esta, se podrá comprobar el próximo 21 de julio, cuando está citado a declarar como imputado ante la Audiencia Nacional. Será la Fiscalía la que decida qué considera y qué no colaboración: no le valdrán nimiedades; tal sólo material sobre Zapatero, a quien señalan como el «líder de la organización criminal».
El nivel de exigencia que se va a aplicar sobre Julio Martínez y su «colaboración» con la justicia será muy elevado. Valoran el hecho de que esté dispuesto a ayudar en partes de la investigación, e incluso a responder las preguntas de Fiscalía durante su declaración, como parece que ha decidido hacer. Sobre la base de la solidez que ha adquirido la causa, la colaboración de Julio Martínez de nada le servirá si va a girar en torno a explicaciones sobre sus negocios o a aportar luz sobre ciertos apuntes crípticos que figuran en sus agendas, revisadas en profundidad por los investigadores. No valdrán datos ya conocidos o parciales, sino líneas de investigación nuevas. Sin información precisa sobre Zapatero, no habrá contraprestaciones por parte de Anticorrupción.
Aunque el distanciamiento con el expresidente del Gobierno es un hecho, en su entorno reconocen que Martínez aún alberga ciertos recelos sobre hasta qué punto debe desvelar información referente a sus negocios con Zapatero.
Mientras prepara su declaración a vista de dos semanas para visitar la Audiencia Nacional, Martínez ha decidido buscar refugio en su provincia natal, Alicante, acompañado y protegido por su familia.
