El directivo ha realizado estas declaraciones durante su intervención en el 21 Encuentro Bancario del IESE, ante los rumores que apuntan a la entidad como posible postor junto a Intesa en la puja por hacerse con el 93,4% de Singular Bank que controla el fondo estadounidense Warburg Pincus.
Según ha indicado Tolcheff hay que asegurarse de que estas oportunidades de compra aceleren el plan de negocio y merecen la pena. Precisamente, el banco planea el despliegue de su negocio de banca privada en España a la vuelta del verano con la inauguración de una ‘flagship’ en el centro de Madrid. Tolcheff ha explicado que tras 27 años en este país quieren abordar nuevos segmentos. El banco tiene presencia en banca minorista y mayorista, pero en cambio no ofrecen servicio de banca privada ni a empresas.
De hecho, la parte de pymes es otra de las áreas que tienen pendientes y que prevén lanzar a partir de 2027 con una propuesta a largo plazo. Ambas iniciativas se enmarcan dentro de su plan estratégico 2026-2032. En este sentido, Tolcheff ha especificado que muchos de sus clientes que emplean banca de particulares son trabajadores autónomos, a los que buscan ofrecerles también un servicio de «director financiero virtual».
Preguntado por el problema de la vivienda, el primer espada de ING en Iberia ha destacado la competitividad del sector bancario en el mercado hipotecario, por lo que considera que la financiación no es un obstáculo, sino que tienen otro origen ante lo que pide medidas políticas para solucionarlo. A modo de ejemplo, aboga por liberalizar suelo, eliminar trabas y reducir el coste de la vivienda, de los cuales el 50% son impuestos. Según ha dicho, el 50% de la nueva producción en crédito destinado a vivienda es para la compra de vivienda joven.
En clave europea, Tolcheff ha advertido de que si Europa quiere preservar la prosperidad es necesario potenciar la transición del ahorro a la inversión, porque sólo con el ahorro no va a ser suficiente para mantener el estilo de vida cuando finalice la vida laboral. En este contexto, considera que los bancos europeos necesitan ganar escala para financiar la economía. «No podemos vivir tran fragmentados», ha señalado al tiempo que insta a reducir las trabas regulatorias en aras de ganar agilidad y poder competir.
