Un informe de CaixaBank Research revela que el gasto en suministros energéticos y transporte se ha disparado durante el verano, obligando a muchas familias a reducir desembolsos en otras partidas para equilibrar sus cuentas.
Según el estudio, los pagos destinados a la factura de la luz aumentaron un 20% en la tercera semana de agosto respecto al mismo periodo del año anterior. El incremento supera el registrado en julio (12%) y en las primeras semanas de agosto (13%), impulsado tanto por el alza de los precios como por un mayor uso del aire acondicionado durante las sucesivas olas de calor.
El gasto en carburantes también se aceleró con fuerza. Los pagos en gasolineras crecieron un 21% interanual en la tercera semana de agosto, frente al 11% de julio y al 16% de comienzos de agosto. El encarecimiento del petróleo y el fin de algunas ayudas fiscales explican buena parte de esta subida, coincidiendo además con un periodo de mayor movilidad por las vacaciones.
Ante esta situación, los consumidores han ajustado otros gastos. La restauración apenas registró un avance del 0,5% en agosto, muy por debajo del 3,4% de julio, e incluso llegó a experimentar descensos puntuales pese a la temporada turística. También la cesta de la compra continúa encareciéndose: los pagos en alimentación, bebidas y tabaco aumentaron un 6,6%, consolidando una tendencia alcista iniciada en primavera.
Para aliviar el impacto de la inflación, el Gobierno recuperará en septiembre descuentos sobre los combustibles, con bonificaciones de 20 céntimos por litro de diésel y cinco céntimos en gasolina. Sin embargo, no se prevén medidas para abaratar la factura eléctrica.
Por su parte, el gasto de los turistas extranjeros siguió creciendo durante el verano, con tasas próximas al 10%, aunque inferiores a las registradas en mayo, lo que apunta a una moderación del dinamismo del consumo turístico.

