El gasto medio por alumno en libros, material escolar, uniformes, mochilas y dispositivos tecnológicos alcanza los 422 euros, un 15% más que en 2018, según Banqmi. Para fabricantes, distribuidores y comercios, estas semanas son clave para sus ventas.
Aunque la vuelta al cole es una de las campañas más previsibles del calendario, la concentración de compras en un corto periodo obliga a las empresas a gestionar con precisión sus inventarios para evitar tanto la falta de productos como el exceso de existencias.
Uno de los sectores más afectados es el editorial. La facturación de libros de texto alcanzó los 773,5 millones de euros el último curso, sumando formatos impresos y digitales, y gran parte de esas ventas se concentran entre julio y septiembre.
Además de las editoriales, la campaña impulsa actividades como la papelería, la moda escolar, la tecnología y el material deportivo. Los expertos destacan que el éxito depende de coordinar correctamente compras, almacenamiento y logística para garantizar que cada producto llegue al punto de venta cuando el consumidor lo necesita.
Según Slimstock, la clave no es solo prever la demanda, sino asegurar la disponibilidad del producto adecuado en el lugar y momento precisos.

