La Alianza para la Competitividad de la Industria Española, que representa a sectores como automoción, química, alimentación, siderurgia, papel o cemento, estima que el encarecimiento del gas y la electricidad supondrá un sobrecoste de hasta 7.400 millones de euros en 2026 y advierte del riesgo de paradas de producción durante el otoño.
Según sus cálculos, cerca del 70% del impacto se concentrará entre septiembre y diciembre, coincidiendo con mayores necesidades energéticas y el vencimiento de varias medidas de apoyo. Del total previsto, unos 4.220 millones corresponderían al gas y 3.175 millones a la electricidad.
Las patronales sostienen que la crisis energética está agravando los problemas de competitividad que ya sufría la industria española y reclaman la prórroga y ampliación de las ayudas vigentes para evitar efectos sobre la producción, la inversión y el empleo.
El fuerte encarecimiento de la energía ha reabierto además el debate sobre una posible recuperación de la denominada excepción ibérica antes del invierno. Parte del sector defiende negociar de forma preventiva con Bruselas un mecanismo que limite el impacto del precio del gas sobre la electricidad y evite que las actuales tensiones se trasladen a los contratos energéticos de 2027.
Sin embargo, la propuesta divide al sector. Las grandes eléctricas, agrupadas en Aelec, consideran que no se dan las mismas circunstancias que durante la crisis energética de 2022 y apuestan por ayudas específicas para los consumidores más afectados. Argumentan que el peso de las renovables ha reducido notablemente la influencia del gas en la formación del precio eléctrico.
La preocupación también se extiende a las reservas europeas de gas y al encarecimiento de los futuros energéticos, que ya están condicionando los contratos para el próximo año. La industria teme que, si no se actúa con rapidez, el aumento de costes quede incorporado durante meses a las facturas de empresas y hogares, incluso aunque los precios mayoristas se moderen posteriormente.

