Con esta cifra, el capital retirado ya equivale al 84% de todo lo desinvertido durante 2025, que fue el año con mayor salida de fondos estadounidenses desde que existen registros comparables.
La evolución también se refleja en la inversión neta, que cayó un 231% interanual, lo que significa que salió más capital del que entró. En cambio, la inversión bruta aumentó un 83,9%, hasta 2.858 millones de euros, aunque sigue siendo inferior al volumen desinvertido.
Madrid concentró la mayor parte de las nuevas inversiones estadounidenses y los sectores más atractivos fueron ocio, actividades recreativas y transporte. El inmobiliario, además, continúa ganando peso entre los fondos norteamericanos.
Expertos consultados atribuyen este deterioro al enfriamiento de las relaciones entre Washington y el Gobierno español, así como a obstáculos regulatorios, especialmente las limitaciones de acceso a la red eléctrica, que frenan proyectos vinculados a centros de datos y otras actividades tecnológicas.
Los sectores de mayor valor añadido muestran una inversión especialmente reducida. Entre enero y junio, las infraestructuras informáticas y el almacenamiento de datos recibieron apenas 43 millones de euros procedentes de EEUU, frente a 56 millones de telecomunicaciones y 24 millones de investigación y desarrollo.
La tendencia no afecta solo al capital estadounidense. Las desinversiones extranjeras en España crecieron un 142% en el primer semestre, hasta 9.038 millones de euros, mientras que la inversión neta total cayó un 40,8%. Aunque la inversión bruta extranjera avanzó un 31%, hasta 12.446 millones, se mantiene por debajo de los niveles registrados en los últimos años.
