Es decir, por cada pensión contributiva hay 2,35 afiliados cotizando, un nivel que no se registraba desde 2009. Un año antes, la ratio se situaba en 2,31. Esta mejora responde al fuerte crecimiento del empleo. La Seguridad Social contabilizó 22,35 millones de afiliados en agosto, un 3,1% más que un año antes. Al mismo tiempo, el número de pensionistas aumentó un 1,5%, hasta los 9,53 millones.
La evolución de este indicador refleja los cambios del mercado laboral. Antes de la crisis financiera de 2008, la ratio superaba los 2,5 trabajadores por pensionista y marcó un máximo de 2,56 en 2007. Sin embargo, el desplome del empleo tras el estallido de la burbuja inmobiliaria provocó un deterioro progresivo, agravado por la salida de parte de la población inmigrante vinculada al sector de la construcción.
