La reducción se explica principalmente por la caída del número de vacantes, que descendieron un 10% en solo un trimestre, hasta las 143.359. Además, la cifra es un 4% inferior a la de hace un año. Al mismo tiempo, el empleo alcanzó un máximo histórico, con 17,3 millones de puestos ocupados tras sumar 34.500 trabajadores entre abril y junio.
Este descenso coincide con una fuerte incorporación de población inmigrante al mercado laboral. En lo que va de año, alrededor del 60% del aumento del empleo corresponde a trabajadores extranjeros, mientras que la regularización extraordinaria ha sumado más de 262.000 afiliados a la Seguridad Social. Aunque no puede establecerse una relación directa, los datos sugieren que una mayor oferta de trabajadores podría estar ayudando a cubrir parte de las vacantes.
Pese a ello, las organizaciones empresariales siguen alertando de desajustes estructurales entre la oferta y la demanda de empleo. España mantiene una de las tasas de paro más elevadas de Europa, aunque también presenta una de las tasas de vacantes más bajas, muy por debajo de Alemania (2,4%), Francia (2,2%) o Italia (1,5%).
Según el Observatorio de las Ocupaciones del SEPE, cerca de la mitad de las vacantes registradas en 2025 permanecieron sin cubrir durante al menos 90 días, especialmente en el sector servicios. Industria y construcción presentan menos vacantes de difícil cobertura, pero son los sectores donde más están creciendo.
Los expertos coinciden en que el principal problema no es la falta de mano de obra, sino el desajuste entre la cualificación de los trabajadores y las necesidades de las empresas. Por ello, reclaman reforzar la formación, la actualización de competencias y las políticas que faciliten el encuentro entre oferta y demanda laboral.
