No obstante, descartó que se estén produciendo efectos de segunda ronda que exijan una respuesta monetaria más agresiva.
Durante su comparecencia ante la Comisión de Asuntos Económicos del Parlamento Europeo, Lagarde defendió una actuación «mesurada» del BCE para contener los precios sin agravar el impacto sobre la economía. También señaló que la volatilidad energética y el conflicto en Oriente Medio siguen representando riesgos al alza para la inflación y a la baja para el crecimiento.
La presidenta del BCE destacó además el potencial de la inteligencia artificial, que según las estimaciones de la institución podría aumentar la productividad europea entre un 0,3% y un 0,4% anual durante la próxima década. Para lograrlo, subrayó la importancia de extender su uso entre las empresas y reforzar la formación de los trabajadores.
En relación con la vivienda, aseguró que las subidas de tipos no son el principal factor detrás de las dificultades de acceso al mercado residencial, un problema que calificó de prioritario para los ciudadanos europeos.
Por último, expresó su preocupación por las familias que pierden su vivienda y afirmó seguir con especial atención la situación en España.
