El proyecto comenzará con pruebas a finales de este año y prevé entrar en funcionamiento durante el primer semestre de 2027. Operará en paralelo al mercado tradicional y busca reforzar la posición de Londres como centro financiero global, aumentando la liquidez, la eficiencia y el acceso de inversores internacionales.
La iniciativa permitirá reaccionar en tiempo real a eventos económicos y geopolíticos, sin esperar a la apertura de los mercados, y facilitará la operativa de inversores de otras regiones, especialmente de Estados Unidos. Inicialmente, las pruebas se centrarán en productos cotizados (ETP).
El sistema se apoyará en la nueva infraestructura digital de LSEG, diseñada para digitalizar la emisión, liquidación y gestión de activos. Su desarrollo está sujeto a la aprobación de los reguladores.
Londres no es la única plaza que explora este modelo. Nasdaq, Cboe y la bolsa de Hong Kong también estudian ampliar sus horarios de negociación para adaptarse a un mercado cada vez más global y permanente.
El anuncio llega en un momento de desafío para la City, que afronta dificultades para atraer nuevas cotizadas y frenar la reducción del número de empresas presentes en el mercado londinense.

