Un inusitado dispositivo de seguridad no ha impedido que un grupo de jóvenes insultara al presidente cuando accedía a la sede de la Policía Local en la que se había instalado el Puesto de Mando Avanzado por la emergencia. Hasta un grupo de concejales y cargos socialistas ha intentado tapar los abucheos con una desmedida ovación incluso cuando Sánchez ya no estaba en la calle.
El número de agentes de la Guardia Civil y de la seguridad privada de Sánchez se incrementaba por momentos. La tensión se respiraba en el ambiente. A 71 kilómetros de distancia, en el Aeropuerto de Manises, aterrizaba el Falcón con el presidente del Gobierno a bordo. Junto a él viajaban el ministro del Interior, Grande-Marlaska y la vicepresidenta tercera Aagesen. Se han bajado del Falcon para subirse a otro helicóptero con destino Oliva. A las 12 horas la tensión ya era máxima. Periodistas acotados en un lugar muy concreto, y una valla a varias decenas de metros para que algún curioso pudiera advertir la llegada, porque entre socialistas invitados y cargos públicos se preveía imposible vislumbrar la figura del presidente. A las 12:22 horas el helicóptero ha sobrevolado Oliva. Ahí Sánchez habrá podido ver desde el aire la zona afectada, porque no la ha pisado ni lo más mínimo. La nave ha aterrizado en un descampado próximo, utilizado por los servicios de emergencias como pista durante estos días.
En vez de recorrer un tramo de calle más o menos corto, la comitiva se ha subido en una serie de vehículos oficiales, que han recorrido menos de 100 metros hasta su destino.
Ahí aguardaban otros cargos como el presidente de la Generalitat, Pérez Llorca, la delegada del Gobierno, Bernabé, o la ministra de Cultura, Innovación y Universidades, Morant.
Conforme se ha presentido el revuelo, un grupo de jóvenes que aguardaban tras la valla desde la lejanía ha comenzado a gritar contra el presidente del Gobierno, mientras él saludaba a otras autoridades locales.
Ante esta protesta ciudadana, apartada para que no interfiriera en la llegada del presidente, un grupo de diferentes cargos sociales en municipios de la zona han comenzado a apluadir. La ovación se ha extendido tanto tiempo que incluso con Sánchez ya dentro de la sede policial proseguía la ovación, ya que los abucheos no cesaban.
El control de seguridad ha sido tan rígido que la prensa sólo ha podido acceder para aguardar el turno a una declaración institucional sin ningún turno de preguntas por parte de los medios de comunicación. Tras escuchar como el presidente valenciano recalcaba que «esta vez sí ha habido avisos previos (contraponiendo la actitud del Gobierno durante la dana de 2024) para actuar con anticipación y poder avisar a la población», Sánchez ha utilizado su intervención para hablar del cambio climático y de las necesidades «climáticas».El socialista, que ha reconocido en esta ocasión que «el Estado somos todos», ha pedido de nuevo un «acuerdo ante la emergencia climática» y ha anunciado que el Gobierno declarará el litoral sur de Valencia y el litoral norte de Alicante como «zona gravemente afectada».
80 minutos después de su llegada, tal como ha venido, se ha ido. La comitiva se ha dirigido a toda velocidad hacia el exterior del edificio policial, donde de nuevo una caravana de coches policiales aguardaba a los principales cargos. Pedro Sánchez ha tomado de nuevo un vehículo que le ha llevado junto al helicóptero con el que ha sobrevolado la provincia de Valencia hasta el aeropuerto de Manises. Allí el Falcón le esperaba para volver a Madrid.
