Los movimientos accionariales han sido históricos en la empresa de origen catalán y durante los últimos años han protagonizado las noticias de la empresa. Una y otra vez, desde que IFM entro de sopetón en la entidad, la vida de los gestores ha sido un sin vivir, sujeto a todo tipo de sobresaltos que han culminado en los hecho comunicados a la CNMV hace unos días
En ese comunicado remitido tras la reunión estratégica celebrada los días 15 y 16 de junio en el campus corporativo de Puente Nuevo, la compañía asegura que el consejo ha reafirmado su compromiso con la «excelencia en gobierno corporativo» y con el impulso de una «nueva fase de crecimiento rentable y sostenible», manteniendo al mismo tiempo «la disciplina financiera que ha caracterizado a la compañía».
Pero lo importante es que tras el ajuste de participaciones tras la salida de CVC y GIP, el peso de las grandes decisiones queda en manos de los representantes de Criteria e IFM. Y aquí es donde pueden volver a saltar las chispas. Para Criteria lo primordial
es lograr una elevada remuneración al accionista, en este caso la Fundación Caixa y una gestión prudente del balance. Hasta ahora y por lo que se ha visto en estos años, IFM prefiere destinar una mayor parte de los recursos al crecimiento y a nuevas inversiones.
El tiempo dirá si la convivencia de esos dos intereses es compatible y si ello no perjudica la propia marcha del negocio gasista envuelto en una complicada red de intereses y alianzas en las que se mezcla prácticamente todo tipo de intereses.
