La paradoja radica en que el País Vasco es la comunidad mejor financiada de España, con 6.614 euros por habitante, mientras que Murcia y la Comunidad Valenciana figuran entre las peor financiadas, con 2.910 y 3.020 euros por habitante, respectivamente. Esto sugiere que el elevado nivel de gasto público vasco absorbe incluso la mayor disponibilidad de recursos.
Cataluña ocupa la cuarta posición en déficit, con el 0,50% del PIB (1.524 millones de euros), pese a contar con los tipos más altos del IRPF y una financiación de 3.822 euros por habitante. Según algunos analistas, este desfase refleja que el aumento de ingresos no ha ido acompañado de una reducción del gasto.
El debate sobre la financiación autonómica se ha reactivado por las negociaciones para un modelo similar al concierto vasco para Cataluña. El sistema de cupo permite a País Vasco y Navarra recaudar la totalidad de los impuestos y transferir posteriormente una cantidad al Estado por los servicios que este presta.
En conjunto, las comunidades autónomas cerraron 2024 con un superávit del 0,2% del PIB (3.235 millones de euros). Las regiones con mejores resultados fueron Extremadura, con un superávit del 1,48% del PIB, Navarra (1,02%) y Asturias (0,5%).
