«La relativa estabilidad de la demanda y la actividad tras las contracciones registradas en abril fue una novedad positiva en mayo y ofrece la esperanza de que la desaceleración económica en España sea relativamente leve». No obstante, desde S&P Global Market Intelligence añaden que, «a pesar de la mejora relativa de mayo, el resultado subyacente sigue siendo débil y el sector servicios privado continúa encaminándose hacia su peor trimestre en más de cinco años».
En mayo, el índice PMI de la actividad comercial del sector servicios de España registró 50,1. Esta cifra, en comparación con la registrada en abril (47,9), apunta a una estabilización de la actividad tras el declive observado en el mes anterior.
«Las empresas siguen informando de un alto grado de inestabilidad en el mercado, caracterizada por la incertidumbre y el ajuste presupuestario tras la crisis energética y de suministro provocada por la guerra en Oriente Medio. Dado que aún no se ha alcanzado una solución al conflicto, es comprensible que las perspectivas sigan siendo especialmente inciertas y, en consecuencia, el sentimiento se mantiene moderado en comparación con los estándares históricos, lo que indica un desempeño económico inferior al esperado al menos a corto plazo, ya que es probable que la actividad se mantenga débil y la inflación continúe muy por encima de la tendencia», dicen.
En concreto, el ligero aumento de la actividad se vio respaldado por el retorno al crecimiento del volumen de nuevos pedidos. Las empresas vincularon esta mejora a un repunte de la demanda, si bien algunos de los encuestados señalaron la inestabilidad de las condiciones del mercado debido a la persistente incertidumbre relacionada con el conflicto en Oriente Medio.
Esto se tradujo en un crecimiento débil de los nuevos pedidos en general y las empresas también observaron descensos continuos de los nuevos pedidos de clientes del extranjero (por quinto mes consecutivo). También se informó que los altos precios provocaron cierta fragilidad en la demanda y las empresas encuestadas siguieron mencionando presiones inflacionistas notables. Los precios de compra volvieron a subir a un ritmo extremadamente elevado, siendo la energía y el combustible los principales impulsores del aumento de los gastos operativos. Las empresas continuaron informando que los precios de los proveedores y los costes laborales también habían aumentado. En consecuencia, las empresas de servicios intentaron aumentar sus precios de venta.
Los datos de la encuesta de mayo indicaron que la inflación de los precios cobrados se mantuvo por encima de la tendencia, lo que refleja un marcado aumento de los precios de venta. Sin embargo, la inflación se atenuó hasta alcanzar su nivel más bajo en tres meses, en medio de algunos informes que señalaban que la presión competitiva estaba limitando el poder de fijación de precios. Las perspectivas se mantuvieron inusualmente inciertas en mayo. A pesar de mejorar hasta alcanzar su nivel más alto en tres meses, la confianza en la actividad futura se situó muy por debajo del promedio. Si bien algunas empresas esperan beneficiarse de las inversiones realizadas en actividades comerciales y de una renovada estabilidad en la demanda durante los próximos doce meses, la incertidumbre relacionada con el conflicto en Oriente Medio afectó negativamente el sentimiento.
No obstante, las empresas contrataron personal adicional en mayo. El crecimiento del empleo fue sólido y mejoró respecto a la lectura de abril. Las empresas señalaron que el aumento de personal reflejaba una combinación de contratos temporales y permanentes ofrecidos a los nuevos empleados. La mayor capacidad y la reciente debilidad de las ventas subyacentes permitieron a las empresas reducir la acumulación de trabajos pendientes por primera vez en tres meses. El ritmo de contracción fue también el más pronunciado desde agosto de 2023.

