El país ha retrocedido en las clasificaciones sobre acceso a una alimentación adecuada, participación en actividades de ocio y riesgo de pobreza o exclusión.
En alimentación, España ocupa ya el puesto 14 de la UE en porcentaje de población que no puede permitirse consumir carne, pescado o alternativas equivalentes cada dos días. La tasa ha pasado del 3,6% en 2018 al 5,3% actual, lo que supone perder cinco posiciones en el ranking europeo.
También ha empeorado en el acceso al ocio. En 2025, España se sitúa como el octavo país de la Unión con más personas incapaces de participar regularmente en actividades recreativas por motivos económicos, un puesto peor que hace ocho años.
En cuanto al riesgo de pobreza o exclusión social, el país ha pasado de la sexta a la quinta posición entre los Estados con peores registros. Actualmente, 12,5 millones de personas, el 25,7% de la población, se encuentran en esta situación.
La evolución contrasta con la mejora registrada en acceso a internet. La proporción de ciudadanos que no pueden costear una conexión doméstica ha descendido del 5,6% al 1,7%, gracias a la extensión de las infraestructuras digitales, lo que ha permitido a España mejorar del cuarto al décimo puesto en este indicador.
El deterioro social se produce en un contexto de aumento de la desigualdad. Según datos del INE y de Capgemini, desde 2018 el número de personas en situación de pobreza ha crecido en 1,7 millones, mientras que los millonarios han aumentado en 35.500. Además, cerca de 700.000 menores viven en pobreza severa, una situación que Unicef ha calificado de especialmente preocupante.

