La consecuencia es una posible ruptura de la cadena de formación y promoción interna que ha sustentado tradicionalmente el desarrollo profesional.
Esta tendencia queda reflejada en la última edición del Barómetro E&E de habilidades profesionales. Los sistemas de IA ya son capaces de consultar documentos, gestionar datos o enviar comunicaciones de forma autónoma, pero persisten dudas sobre la responsabilidad cuando cometen errores. De hecho, una investigación entre responsables de Recursos Humanos revela que solo el 24% de los equipos directivos ha definido quién debe responder por las decisiones tomadas por estos agentes inteligentes.
El informe también muestra un cambio en las prioridades empresariales. Aunque no aparecen nuevas competencias entre las veinte más demandadas, sí ganan relevancia las relacionadas con el gobierno del dato y la inteligencia artificial, que ascienden hasta la novena posición del ranking. También avanzan la gestión del cambio y el desarrollo del talento.
Pese a estos movimientos, las habilidades más valoradas siguen siendo el pensamiento analítico, la alfabetización en IA y la comunicación transversal. El estudio apunta así a un mercado laboral en el que la tecnología gana peso, pero donde las capacidades humanas continúan marcando la diferencia.
