De resultar elegida, Yolanda Díaz sería la primera española y la primera mujer en dirigir la OIT. La decisión no implica que Díaz abandone su cargo en el Gobierno, ya que el mandato del actual director general del organismo, Gilbert F. Houngbo, no concluye hasta finales de 2027. La elección se produciría seguramente después de que acabe la actual legislatura.
El jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, ha asegurado en sus redes sociales que es «un honor» anunciar la candidatura de Yolanda Díaz para dirigir la OIT. «Por primera vez, una mujer y nuestro país estarían al frente de esta institución fundamental para la defensa del trabajo digno y la justicia social». El presidente ha añadido que «Yolanda ha demostrado con políticas y resultados su compromiso con los derechos laborales, el diálogo social y la prosperidad de España. Su experiencia, su trayectoria y su vocación de consenso la convierten en una excelente candidata para liderar la OIT».
En un mensaje en castellano, inglés y francés en sus redes sociales, Díaz ha presentado su candidatura asegurando que le supone un «orgullo y una responsabilidad enorme» poder representar a España, a Europa, «al sur global y a toda la comunidad internacional» en un momento en el que la «inteligencia artificial, el cambio climático y las nuevas formas de trabajar en plataformas digitales» están transformando las empresas y el trabajo «a toda velocidad». «Necesitamos una OIT fuerte, moderna, del lado de las personas trabajadoras, de las empresas, que impulse los derechos de las mujeres y defienda con pasión el multilateralismo», ha añadido, abogando por el diálogo social que cuente «siempre con quienes fortalecen el tejido empresarial». Un guiño claro hacia las patronales, cuyo apoyo necesitará recabar para dirigir un organismo que apuesta explícitamente por el ‘tripartismo’ del diálogo social. Es decir, la negociación entre gobiernos y representantes de los trabajadores y los empleadores.
Según el Gobierno, con esta candidatura, España aspira a reforzar una institución clave para afrontar los desafíos del mercado de trabajo en un contexto de profundas transformaciones económicas, tecnológicas y medioambientales, reforzando el papel de la OIT como referente mundial en la defensa del trabajo decente y la justicia social. Según Moncloa, España es el país del mundo que más convenios ha firmado con la OIT (141).
