Tras el fuerte avance de 2024 (+10,3%), impulsado por efectos puntuales en Vida ligados a los tipos de interés, en 2025 el crecimiento se moderó al 4,6%, con avances equilibrados en Vida y No Vida.
Por mercados, Francia consolidó su liderazgo con el 26,6% de las primas totales, seguida del Reino Unido (15,2%), pese al impacto del Brexit y las desinversiones en Vida. Italia (12,5%) y Alemania (11,4%) completan el núcleo principal, destacando esta última en No Vida. La diversificación geográfica se estabiliza, con un mayor peso internacional en No Vida (23,9%) que en Vida (6,3%). En función de su estrategia, los grupos se agrupan en tres perfiles: líderes globales diversificados (Allianz, Axa, Generali o Mapfre), entidades con diversificación notable pero bajo fórmula estándar, y grupos más domésticos o especializados.
Fuera de sus mercados de origen, Estados Unidos sigue siendo el principal destino de expansión (65.700 millones de euros, el 15,2% del negocio exterior), mientras que Italia lidera en Vida para grupos extranjeros. También destaca el avance en Asia —especialmente China, Taiwán, Hong Kong y Japón—, impulsado por el crecimiento de la clase media.
En términos de solvencia, el ratio agregado alcanzó el 217,7% en 2025 (208,4% en 2024), apoyado en la evolución de tipos de interés y primas de riesgo. La mejora fue generalizada, especialmente en grupos con mayor peso en Vida y en entidades francesas. Sin embargo, algunos grupos registraron descensos por dividendos, amortización de deuda o adquisiciones.
El ajuste de volatilidad fue la herramienta más utilizada bajo Solvencia II, aplicada por todos los grupos salvo uno, mientras que otras medidas —como el ajuste por casamiento o las medidas transitorias— tuvieron un uso más limitado. Nueve grupos emplearon la fórmula estándar y once optaron por modelos internos, generalmente parciales y centrados en riesgos financieros y de suscripción.
Por último, los ajustes por capacidad de absorción de pérdidas redujeron de forma significativa los requerimientos de capital: un 64,1% en los grupos con fórmula estándar y un 39,3% en los que utilizan modelos internos, si bien en estos últimos parte del efecto ya está integrado en sus propios modelos.
